Un olivo, un tejo y la leyenda de la iglesia de Santa María de Lebeña

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Además de una joya indiscutible del prerrománico cántabro, la iglesia de Santa María de Lebeña es escenario de una historia no menos hermosa. Su construcción se atribuye a los condes de Liébana, Alfonso y Justa, en el año 925.

Existe una leyenda que cuenta como los condes construyeron la iglesia a modo de relicario, con la intención de que albergase los restos de Santo Toribio. Se dice que al intentar descubrir la sepultura del santo, el conde y sus siervos quedaron ciegos, y Alfonso ofreció su cuerpo y los bienes que poseía en Liébana al monasterio de Santo Toribio, con el fin de recobrar la vista.

La leyenda también explica la rara presencia de un tejo milenario y un olivo en el exterior del templo. Ambos árboles simbolizaban el amor de los condes porque ella era andaluza y el lebaniego, y en honor a sus orígenes tan diferentes decidieron plantar el olivo, árbol típicamente del sur, en la parte norte de la iglesia, y el tejo, típico del norte, en la parte sur. El tejo cayó en marzo de 2007, pero el olivo permanece.

El interior de la iglesia puede visitarse en horario de mañana y tarde, salvo los lunes. Hay visitas guiadas del 1 de junio al 15 de septiembre. Tel. información: 647 405 894.