Material para realizar el Camino Lebaniego

Portada » Consejos » Material para realizar el Camino Lebaniego

Lo más importante para hacer el Camino Lebaniego es ir ligero. Lleva lo imprescindible y reduce el peso todo lo posible, tu espalda te lo agradecerá y disfrutarás más el Camino. No necesitas mucho para las tres, cuatro o cinco jornadas que te llevará hacer el camino.

Tu mochila no debería de pesar más de 6 o 7 kilogramos. Una buena consigna es no cargar con aquello que se puede adquirir día a día. Además de no tener exceso de equipaje, ayuda a la economía de los pueblos por los que se pasa. Antes de salir de casa, pesa la mochila y quita todos los «por si acaso».

Vestimenta

Naturalmente, la vestimenta depende de la temporada. Entre junio y octubre bastará con llevar un par de camisetas (con calor mejor de algodón que de poliester), un forro polar ligero y unos pantalones frescos que pueden ser o no desmontables.

Ir en pantalón corto es más fresco y cómodo, pero en verano implica proteger las piernas con crema solar. También en temporada templada o incluso verano es buena idea incluir en el equipo una chaqueta ligera de fibra o pluma para las paradas o para hacer frente a imprevistos, como que se eche la noche encima o haya un descenso de la temperatura.

En invierno, la chaqueta térmica ha de ser más gruesa y hay que añadir guantes, gorro, pañuelo de cuello o braga. En todo tiempo es necesaria una chaqueta impermeable (algunos caminantes prefieren una capa), incluso en verano: el Cantábrico es impredecible.

En verano, una muda de ropa interior es suficiente, pues se puede lavar en el alojamiento con tiempo para que se seque. Y no olvides el bañador, pues algunos alojamientos, como el Albergue de Cabañes, cuentan con piscina.

Calzado

De nuevo, manda la temporada en que se haga el camino. En los meses templados y cálidos bastará con unas zapatillas de montaña o una botas de caña baja que casi mejor que no tengan membrana impermeable.

Es muy aconsejable llevar unas sandalias o chanclas para descansar los pies al fin del día y para utilizarlas en la ducha. Naturalmente, en invierno hay que utilizar calzado más robusto, cálido e impermeable. No escatimes en calcetines. Dos pares serán suficientes, pero que sean de buena calidad.

Botiquín

Conviene transportar un botiquín básico en que no pueden faltar las medicinas propias y los productos para curar pequeñas heridas y curar las ampollas y rozaduras. Pero hay que tener presente que el Camino Lebaniego no es una travesía del desierto y que hay algunas farmacias a lo largo del camino.

Consulta nuestro rutómetro para localizarlas.

Un consejo: no esperes a que aparezca la ampolla; en cuanto sientas el mínimo escozor, para y protege la piel irritada con un apósito tipo Compeed.

Una buena idea para reducir el riesgo de ampollas y el mal olor es utilizar espray antitranspirante para los pies por la mañana y siempre que nos descalcemos a lo largo del día.

Seguridad

El Camino Lebaniego está bien señalizado y atraviesa zonas pobladas. Por tanto, es difícil perderse o no encontrar ayuda en caso necesario. No obstante, el riesgo cero no existe, así que hay que cerciorarse de llevar el móvil siempre con batería y reducir el número de aplicaciones para ahorrar energía.

Si se camina en grupo, es aconsejable llevar un móvil “en reserva”. Si se camina solo es aconsejable llevar una batería de repuesto, y no olvidar el cargador. Interesa mucho descargarse la aplicación Alertcops, que permite dar aviso inmediato a la Guardia Civil y Policía en cualquier situación de emergencia que puedas sufrir. Y recuerda que el número de Emergencias es el 112.

Aseo

No es necesario llevar mucha cantidad de gel y champú, pues se pueden comprar en el camino y para tres o cuatro días tampoco se necesita mucho. Si se viaja en grupo se puede compartir y repartir así el peso. Lo mismo sirve para la crema dental, el champú, etcétera.

Una buena idea es llevar un trozo de jabón tipo Lagarto: es bueno para la piel y para lavar la ropa. En lugar de una toalla de algodón pesada y que tarda en secarse, hay que llevar una de microfibra de viaje, mucho más ligera y que seca rápidamente. Incluso puede bastar con una bayeta de cocina superabsorbente.

Mochila

Una mochila de entre 30 y 40 litros es más que suficiente para transportar el equipo que se necesita en el Camino Lebaniego. No es necesario que sea muy técnica, con porta piolets y múltiples cintas. Cuanto más sencilla sea, mejor, pero que sea de calidad.

Busca una funda impermeable que se adapte a la mochila. La lluvia es bastante habitual en el Cantábrico, incluso en verano.

Dormir

El Camino Lebaniego cuenta con una red de albergues que disponen de mantas o edredones que, en algunos casos hay que “alquilar”. Por lo tanto, no es necesario transportar saco de dormir. En todo caso un saco sábana y una funda de almohadón.

No puede faltar en el equipaje unos tapones para los oídos. Y si eres un roncador empedernido, utiliza algún producto o sistema para reducir los ronquidos.

Muy importante: lleva dinero en efectivo, ya que muchos de los albergues no disponen pago con tarjeta.

Comer

Algunos albergues ofrecen el desayuno, la cena e incluso bolsa de pícnic. Como norma general, al final de cada etapa encontraremos un lugar donde dar cuenta de una buena cena.

Para comer entre horas basta con un bocadillo (conviene tener presente en qué pueblos hay un colmado donde comprar los ingredientes), frutos secos, barras energéticas y fruta.

En algunos pueblos sin tienda se han instalado máquinas de vending con bebidas, sándwich, chocolatinas y otras cosas para picar. No olvides llevar monedas para utilizarlas.

Beber

Con una cantimplora de un litro y medio bastará para hacer frente a los tramos sin fuentes. El uso de cantimplora o bolsa de hidratación es una cuestión de gustos.

No olvides

  • Una linterna frontal ligera, por si te alcanza la noche y para moverte en el albergue por la noche sin molestar. No olvides cargarla o ponerle pilas nuevas.
  • Gorro de ala ancha o gorra de visera con protector de cuello
  • Crema de protección solar de al menos 30 de índice de protección y protector labial.
  • Gafas de sol de nivel de protección 3.
  • Bastones de trekking.
  • Papel higiénico y unas cuantas bolsas de plástico pequeñas, como las que se utilizan en las ciudades para recoger los excrementos de los perros. Necesarias para meter el papel utilizado y llevarlo hasta un contenedor de basura.
  • Navaja pequeña. No es necesario que sea enorme ni multiuso.
  • Tartera. El modo más práctico y limpio de llevar el queso o el embutido que sobra después de hacerse un bocadillo.
  • Bolsas de plástico con cierre para congelar alimentos. Son perfectas para proteger la guía y la credencial.
  • Cuatro pinzas de ropa.
  • Paraguas. El mejor modo de mantenerse relativamente seco en caso de lluvia intensa y constante, siempre y cuando no haya viento. También es muy útil para los tramos sin sombra cuando el sol cae a plomo. Hay paraguas plegables muy pequeños.
  • Aislante de foam. Es muy útil para sentarse a comer, echarse una siesta o poner encima de un colchón de dudosa limpieza.

Orientarse

Como se ha dicho, el Camino Lebaniego está bien señalizado y tiene cartografía propia. Pero te puede ser muy útil descargarte la aplicación Wikiloc para utilizar los track de las etapas.

Transporte

Hay peregrinos que dejan el coche al iniciar el Camino Lebaniego en San Vicente de la Barquera, hay quienes optan por dejarlo en Potes. Si es un grupo con dos coches hay quienes dejan un coche al inicio y otro al fin del Camino. Desde ambas localidades parten autobuses en dirección a la otra cuyo horario puedes consultar en la web transportesdecantabria.es.

Si finalmente no quieres llevar todo el equipaje encima, puedes recurrir a los servicios de Fidel (Tel. 662 554 160), que se ocupa de trasladar el equipaje de los peregrinos. Lo recoge en el alojamiento y lo deja donde se indique.

Más información
Contenido relacionado

Foros sobre el Camino Lebaniego