Camino Lebaniego en 4 etapas

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Nuestro consejo es hacerlo en 4 etapas ó 5 etapas. Resultando más sencilla que realizar el Camino en 3 etapas —dos primeras son muy largas y la segunda (Cades-Cabañes) tiene un desnivel acumulado de 1.525 metros—

Hacerlo en 5 etapas —que sería lo ideal— tiene el problema del alojamiento en Muñorrodero (que sería el punto donde terminar la primera etapa) pues solo cuenta con dos alojamientos que en temporada alta exigen estancia mínima de varias noches. La otra opción es dormir en Serdio, pero entonces el recorrido de la primera etapa es demasiado corto.

Hacerlo en 4 etapas no resuelve el “problema” de una primera etapa larga (28,5 kms y 577 m desnivel) pero sí que permite hacer una segunda etapa (Cades-Cicera) y tercera etapa (Cicera-Cabañes) más lógicas.

ETAPA 1. San Vicente de la Barquera – Cades

Longitud: 25,7 km. 
Desnivel: +586 y -481 m.
Track San Vicente a Muñorrodero (13,8 kms / 217 metros desnivel)
Track Muñorrodero a Cades por la sensa fluvial Nansa (14,7 kms / 164 metros desnivel)

San Vicente de la Barquera-La Acebosa. 2,6 km

San Vicente de la Barquera toma su nombre del servicio de «ferry» que cruzaba la ría antes de que se construyera el monumental puente de la Maza en el siglo XV, con sus 28 arcos que fueron, inicialmente 32. 

Junto con Castro Urdiales, Laredo y Santander, era una de las Cuatro Villas de la Costa, a la que el rey Alfonso VIII de Castilla otorgó en el año 1210 un fuero propio que supuso importantes privilegios comerciales y pesqueros. 

Aunque la ruta señalizada evita el centro histórico, vale la pena desviarse unos cientos de metros para visitar la iglesia de Santa María de los Ángeles, en lo alto de la Puebla Vieja, a la que se accede a través de dos puertas de la antigua muralla medieval. 

Partimos de la casa consistorial y bajamos, frente a su fachada principal, por la calle empedrada que pasa por la puerta de la muralla. En la zona moderna seguiremos de frente hasta alcanzar una calle que sube a la derecha para alcanzar la calle Calzadas Altas. Por esta calle dejaremos atrás San Vicente para continuar por la carretera local que conduce a la localidad de La Acebosa. 

La Acebosa – Serdio. 5,3 km

Desde el pueblo de La Acebosa, en cruce con la carretera CA-843, iremos a la izquierda tras superar la iglesia. Tomaremos el próximo desvío a la derecha dejando el último grupo de casas del pueblo antes de subir por un viejo camino al cementerio y continuar hasta dar con el camino del Perujo, una pista asfaltada entre fincas que hay que tomar hacia el oeste hasta desembocar en la carretera S-221 por la que llegaremos a Hortigal, una pequeña aldea con una docena de casas y sin ningún servicio que queda a la izquierda. 

La misma carretera nos llevará hasta Estrada primero, y luego hasta Serdio. A la salida se levanta la fortaleza de los Estrada.

Serdio – Cabanzón. 14 km

En Serdio los caminantes se despiden de la vista del mar. El pueblo, cuna del conocido maqui Francisco Bedoya, cuenta con todos los servicios esenciales: fuente, bar y un albergue ubicado en el edificio de las antiguas escuelas, el cual se encuentra cerrado temporalmente. 

Camino Lebaniego y Camino del Norte continúan hermanados por una tranquila pista unos 700 metros y luego se separan. 

El camino jacobeo continúa por la pista más ancha mientras que el Lebaniego toma un camino más estrecha a la izquierda. 

A partir de ahora nos guiaremos por las señales propias del Lebaniego. Por este tranquilo camino el cruceno llega a Muñorrodero, situado junto a la ría de Tina Menor, punto donde encontraremos un restaurante.

Es el único de la localidad (y hasta Cades no encontraremos ningún otro lugar donde comer ó comprar comida ó bebida). Se llama Muñorrodero Bar (942 718 183) y desde el 1 de marzo al 15 de octubre abre de 7 de la mañanas a las 11 noche. El resto del año abre a las 9 mañana y cierra a las 5 de la tarde, aunque su propietaria -Marisela- quiere hacer lo posible por abrir hasta las 11 de la noche todo el año. Entre semana tiene dos menús (16€ y 21€), los fines de semana son 24€.

En Muñorrodero tenemos dos alojamientos.

En Muñorrodero se encuentra la cueva de la Fuente del Salín (no se puede visitar).

Muñorrodero a Cades por la senda oficial (sin pasar por Cabanzón)

En Muñorrodero, el Camino se dirige decididamente hacia el sur haciendo uso de la Senda Fluvial, un camino acondicionado que acompaña aguas arriba al río Nansa hasta Camijanes. A la altura de la central hidroeléctrica, en una salida que conduce al pueblo de Camijanes, nos encontraremos la primera de las máquinas expendedoras colocadas en el ruta por la propia Fundación Camino Lebaniego.  

El peregrino no está obligado a llegar a esta población si no es que quiere comer o alojarse, ya que el Camino Lebaniego se desvía unos ochocientos metros antes para dirigirse a Cabanzón, en la otra orilla del río, a donde se llega siguiendo la carretera. 

Cabanzón está a caballo de dos territorios muy diferenciados en sus estructuras territoriales: la marina, muy transformada por los cambios producidos en los últimos 100 años, y los valles interiores, donde las permanencias de formas de vida tradicional son todavía notables. Es una aldea pequeña pero llena de historia: aparece mencionada en el año 1111, en el Cartulario del monasterio de Santillana del Mar; formó parte del primer ayuntamiento constitucional de Val de San Vicente durante el Trienio Liberal; y posee una torre medieval rodeada por una muralla que puede tener su origen en el siglo XII, pero cuya construcción actual se fija en fechas más modernas, entre el XIV y el XVI. El edificio es propiedad privada y está declarada Bien de Interés Cultural en 1992. 

Los cabanzoneños se sienten orgullosos de su Encinona, una encina única en la región de más de 10 metros de altura  y muchos siglos en sus ramas. En Cabanzón, situada junto a la carretera CA 855, frente a la Torre de Cabanzón, nos encontramos la segunda máquina expendedora.

Cabanzón – Cades. 3,83 km (Ruta oficial: menos aconsejable)

Dejamos atrás Cabanzón por una pista para caminar por el borde de la carretera que la une con Cades unos dos kilómetros abandonándola en la Venta de Vallejo por un carril que rodea la aldea de Otero y que ha de llevarnos hasta Cades. 

Antes de llegar a Cades aparece a la izquierda la desviación hacia el barrio de Puente del Arrrudo donde hay un albergue. A 1,5 kilómetros está Bielva con hay una posada, farmacia y otros servicios útiles para el peregrino. Es, por lo tanto, un buen lugar para detenerse y aprovechar la tarde para visitar (exteriormente pues se encuentra cerrada) una ferrería que ha sido rehabilitada como centro de interpretación de este viejo oficio en Cades. El mazo se movía con el agua captada mucho más arriba que se aprovecha también para dos molinos harineros. ¡Ojo! El albergue que había en Cades lleva cerrado un par de años, pero en algunos lugares se sigue mencionando.

Longitud: 25,52 km (total tramo). 
Desnivel: +501 m y -424 m.
Track Muñorrodero a Cades por la sensa fluvial Nansa (14,7 kms / 164 metros desnivel)

Si no tenemos intención de pasar por Cabanzón, lo que obliga a caminar después un par de kilómetros por carretera, tenemos la oportunidad de continuar por la Senda Fluvial. Para ello, unos 500 metros después de cruzar el puente sobre el río Nansa, abandonamos el Camino Lebaniego y continuamos al lado del río hasta poco antes del desvío hacia Puente del Arrudo, donde reencontramos el camino oficial. 

Una ventaja de esta alternativa es que, si se pretende pernoctar en el albergue de Puente del Arrudo no hay que llegar hasta Cades, pues se pasa casi enfrente. La desventaja es que no se conoce la torre de Cabanzón.

ETAPA 2 .Cades-Cicera

Longitud: 16,45 km. 
Desnivel: +597 m. y -200 m.
Track Cades – Cicera (16,45 kms / 597 m. desnivel)

Cades – Sobrelapeña. 7,9 km

El Camino Lebaniego busca la entrada a Liébana por el estrecho valle del río Lamasón. Inevitablemente, el peregrino tendrá que caminar por la estrecha carretera CA-282 más de diez kilómetros hasta la pequeña población de La Fuente (o Lafuente), no sin antes pasar por Sobrelapeña. Al salir de Cades, frente a las pistas de padel que allí se encuentran, veremos la tercera máquina expendedora; cabe decir que estas máquinas expendedoras únicamente pueden ser utilizadas con dinero en efectivo, no admitiendo otra forma de pago, dato a tener en cuenta si optamos por hacer uso de las mismas. La carretera no tiene arcén y es bastante estrecha, por lo que es prudente caminar bien ceñidos al borde izquierdo y extremar la precaución en las curvas. 

En la primera parte de la misma existe la posibilidad de evitar el asfalto caminando por la placa de hormigón de un canal de agua que discurre paralelo. Por fortuna, el paisaje es tan bonito que resulta fácil olvidarse que caminamos sobre asfalto. 

Es después del pequeño grupo de casas que forma Venta de Fresnedo cuando comienza la zona más peligrosa de la carretera por las estrechas curvas sin visibilidad. Hay señales de «atención peregrinos». En esta localidad de Venta Fresnedo observaremos pegado al margen izquierdo de la carretera un monolito dedicado al Camino Lebaniego y junto al mismo una fuente de agua potable. 

Si necesitamos comprar víveres o picar algo, poco antes de arribar a Sobrelapeña, podremos desviarnos tan solo 1km a Quintanilla donde hay un supermercado, un bar y un centro médico —abre solo por la mañana—, y luego ir por una pista a Sobrelapeña, población que, a pesar de ser un punto clave en la ruta, carece de cualquier servicio para el peregrino: ni alojamiento, ni bar, ni tienda de comestibles… 

Sobrelapeña  – Lafuente. 2,1 km

Lo más sencillo es continuar por la carretera CA-282, que remonta el valle hasta llegar a Lafuente. Como curiosidad cabe señalar que en el mapa del Instituto Geográfico Nacional los nombres de Lafuente y Burio, barrio alto de Lafuente, están intercambiados. Hay un viejo camino que comienza encima del pueblo por la izquierda del valle y que discurre a media ladera, pero está muy perdido y antes de tomarlo conviene que nos lo indique bien algún vecino que lo conozca, porque de lo contrario podemos despistarnos. 

Lafuente (o La Fuente, que de ambas maneras se encuentra escrito), debe su nombre a una curiosa surgencia de agua que brota en el mismo pueblo. Al pie de la carretera se conserva una preciosa joya del románico del siglo XII: la iglesia de Santa Juliana

En Lafuente el peregrino dispone de un albergue municipal donde también podrá comer. 

Lafuente – Cicera. 5,3 km

Sobrepasada a la iglesia abandonamos por fin la carretera. Marcas amarillas y blancas de un sendero PR y las propias del Camino Lebaniego orientan al caminante, en un desvío a la derecha, hacia el barrio de Burio donde el camino inicia una decidida subida por una pista hormigonada hacia el collado de la Hoz, o de la Joz, como puede leerse en algunos lugares, trescientos metros más arriba. Al llegar al barrio de Burio dispondremos de una fuente de agua potable situada en la pequeña plaza del citado barrio, al igual que la cuarta máquina expendedora, situada a escasos metros a la izquierda de la fuente. La preciosa vista del valle de Lamasón que vamos dejando atrás enjuga el esfuerzo. Tras un buen tramo diáfano, la pista desemboca en la carretera CA-282 a 350 metros del alto. 

Ante los ojos del peregrino se abre un impresionante panorama de montañas. Poco antes de cruzar el collado abandonaremos la carretera por la izquierda para seguir de frente por una pista con piedra suelta que desciende a Cicera

La vista de este pueblo perteneciente al municipio de Peñarrubia, rodeado de verdes pastos en el fondo del valle, contrasta con los frondosos bosques a media ladera y las escarpadas cumbres rocosas. 

Cicera representa muy bien la arquitectura típica de la comarca. El pueblo cuenta con un albergue de peregrinos que funciona todo el año, varios alojamientos hoteleros y un bar, siendo el último lugar donde podemos aprovisionarnos antes de enfilar el tramo más duro del Camino Lebaniego. 

Si decidimos quedarnos en Cicera, se puede aprovechar la tarde para visitar el mirador de Santa Catalina, que se encuentra a unos tres kilómetros. Si decidimos visitar el Mirador de Santa Catalina podremos llegar hasta el mismo a través de un precioso robledal, acompañado de encinas, tilos, castaños y acebos, donde notaremos que nos están mirando. Se trata de la Senda Mitológica del Monte Hozarco. Un sendero idílico en el que, para dar más interés, se han recreado figuras en madera de la mitología cántabra, como la Ojáncana, el Arquetu, el Pecu Ave, el Musgoso, el Trenti, la Guajona o el mismísimo Tentirujo, sin olvidarnos de las nobles Anjanas. Al final del recorrido, hay una balconada impresionante con unas vistas no menos impresionantes de los Picos de Europa y parte del desfiladero de la Hermida, se trata del Mirador de Santa Catalina o del monte Hozarco, desde donde podremos observar el escarpado cañón de 21 kilómetros de largo y paredones de roca caliza que llegan a alcanzar los 600 metros de altura, siendo el desfiladero más largo de España.

Longitud: 14 km .
Desnivel: +974 m y -566 m
Track: descargar

El largo trayecto por asfalto hasta Lafuente se puede evitar atravesando la sierra de Arria. Es un tramo precioso y muy variado pero es muy difícil de seguir si no se tiene una sólida experiencia en orientación o se cuenta con un track. Además, salva un gran desnivel. Ni que decir tiene que hay que olvidarse de esta alternativa en caso de niebla o mal tiempo, pues en más de doce kilómetros no se pasa por ningún núcleo habitado. 

Este camino alternativo parte de Cades por una pista hacia el sudoeste con unas rampas bastante fuertes. A poco de empezar y después de pasar una línea eléctrica, dejamos a nuestra izquierda una pista que retorna a Cades. Medio kilómetro después la pista se bifurca. Continuamos por la izquierda orientándonos decididamente al sur y luego al oeste. Al llegar a la altura de un gran prado circular rodeado por un muro de piedra (Los Estrabales) se abandona la pista por un camino a la izquierda que en un continuo sube y baja nos llevará hasta los invernales de Hedillu (desde este lugar se consiguen unas preciosas vistas de mar Cantábrico). 

Sobreviene después un pequeño descenso hasta la cabecera del arroyo La Tarmá que precede al tramo más duro de esta alternativa: la subida al collado de Arria, situado a 884 metros de altitud. Hay que superar quinientos metros de desnivel en unos tres kilómetros. El primer tramo de la subida se efectúa por una pista que muy pronto hay que abandonar para tomar a la derecha un antiguo camino en el que todavía se pueden apreciar restos de empedrado. Continuamos ascendiendo y dejamos atrás la zona arbolada y el antiguo camino para afrontar el último tramo hasta el collado con una pendiente considerable. El descenso es vertiginoso por un sendero técnico pero bien marcado que llega hasta las invernales de Lafuente y de ahí, por pista, al collado de Hoz donde se reencuentra con el Camino oficial. La distancia desde Cades al collado de Hoz es de 11,7 kilómetros. El desnivel positivo es de casi 1000 metros.

ETAPA 3: Cicera – Cabañes

Longitud: 12,62 km. 
Desnivel: +726 m y -780 m.
Track Cicera – Cabañes por el río Rubejo (12,62 kms / 726 m. desnivel)

Cicera – Lebeña. 7,2 km

En 2008 la Fundación Camino Lebaniego marcó el camino por el collado de Arcedón, pero con motivo del anterior Año Santo (2017), el itinerario se modificó y desde entonces utiliza el antiguo camino entre Cicera y Lebeña que, a pesar de que da un rodeo, es más agradable, gana menos altura y discurre entre bosques. El camino sale del pueblo por la iglesia y discurre paralelo a la riega de Cicera. Unos carteles informan de que se trata de la Ruta de las Agueras, un bonito itinerario que desciende hasta el desfiladero de La Hermida por una empinada canal. Muy pronto veremos, semioculto al pie del camino, un pequeño humilladero de piedra donde antiguamente los viajeros se encomendaban a los santos pidiendo protección en su viaje. 

A escasos cien metros del humilladero abandonaremos el camino principal por una senda a la izquierda que sube suavemente y se interna en un hayedo y sin dejar que ganar altura llega a la braña de Berés, una zona ganadera abierta en un hombro del monte por el que pasa la divisoria de las comarcas de Peñarrubia y Liébana. 

El desfiladero de la Hermida se abre a nuestros pies, y en frente el ciclópeo muro del macizo de Andara, los Picos de Europa orientales. El camino comienza a descender hacia el sur hasta desembocar en una pista más ancha en las inmediaciones de una finca con una cabaña. La pista asciende suavemente, llanea un rato, comienza a descender levemente y traza una gran curva a la derecha. A nuestra izquierda veremos como se incorpora la senda que baja del collado de Arcedón. Sin dar lugar a duda la pista nos deja a las puertas de Lebeña. A la entrada del municipio veremos en una pared de piedra al margen izquierdo del camino una pequeña fuente de agua potable, unos pocos metros más adelante, también en el margen izquierdo, la quinta máquina expendedora. Los aficionados a las rarezas geológicas están de enhorabuena. Por encima de Lebeña hay un punto llamado «Discordancia de Lebeña», donde se contempla con claridad el contacto entre la caliza de los Picos de Europa y la arenisca y limolita de Peña Sagra. El mejor lugar para observarla es en la carretera que conduce a Allende.

Lebeña – Allende. 2,1 km 

El camino parte de Lebeña en dirección a uno de los hitos más notables de la ruta: la iglesia de Santa María de Lebeña, una de las más bellas obras del prerrománico español, declarada como Monumento Nacional desde 1893. Desde la iglesia de Santa María tomamos la carretera local que nos lleva al puente sobre el río Deva que cruza la N-621. Hay que caminar un centenar de metros por la carretera en sentido desfiladero de la Hermida y tomar a la izquierda el desvío que sube a Allende. Mejor que caminar por la carretera, por donde van las marcas, es hacerlo por una pista de cemento que sale a la izquierda bordeando una caseta. 

Longitud: 13,10 km. 
Desnivel: +459 m y -510 m. 
Track:  descargar

Desde Lebeña se puede continuar por el camino Concha la Cova o Camino Viejo, uno de los antiguos caminos de entrada en el Valle de Liébana cuando no existía la carretera que transcurre por el Desfiladero de la Hermida. 

Es un camino realmente bello, espectacular por el paisaje que le rodea y que en sólo 3,27 kilómetros llega al pueblo de Castro Cillórigo acortando seis kilómetros al itinerario oficial y un buen montón de metros de desnivel. El camino está marcado como sendero de pequeño recorrido (PR-S3) y también tiene flechas rojas repintadas hace pocos años. Una vez dentro es fácil de seguir —si bien hay bifurcaciones que no tiene señales— pero encontrar el comienzo no es fácil. La señal que indica como tomarlo está en un pequeño aparcamiento y no es fácil verla. En el cartel se advierte que se trata de un sendero con tramos rocosos sólo apto para excursionistas con experiencia. 

En caso de duda, nada mejor que preguntar a un paisano. Esta alternativa al camino oficial —que muchos peregrinos recomiendan por la belleza del recorrido y por el ahorro de tiempo que implica— utiliza una pista cementada que sube hacia el sur en empinadas curvas por la ladera de Peña la Ventosa. Aparecen varias desviaciones y hay que seguir siempre el camino más marcado.

Tras ganar altura, el camino avanza hacia el desfiladero por un encinar hasta pasar por un collado reconocible por una torreta del tendido eléctrico. Un poco más adelante se llega a una horcada donde hay que desviarse a la derecha para bajar entre encinas y rocas tomando como referencia las torretas eléctricas.

Comienza el tramo más complicado del camino pues éste atraviesa placas de roca que pueden ser muy resbaladizas cuando están mojadas y en un tramo se pone bastante empinado. Todo este sector ha sido protegido con un pasamanos.

El paisaje es de una belleza abrumadora, con el desfiladero a nuestros pies y la imponente mole gris del pico Agero ocupando todo el horizonte por el norte. El camino continúa por la ladera, entre encinas y enebros, hasta salir del desfiladero y bajar a la carretera. Hay que seguirla unos metros antes de cruzarla para tomar un camino que pasa por la trasera de La Ventosa. Un puente nos permite pasar a la ribera izquierda del Deva.

Castro está inmediatamente encima y para llegar a él hay que superar una corta pero empinada rampa. Poco antes de entrar en el pueblo aparece un desvío a la izquierda que desciende de nuevo al nivel del río. En un kilómetro pasaremos por delante de la ermita de San Francisco donde reencontraremos el Camino oficial procedente de Cabañes y Pendes. Veremos también señales del GR-71 que comparte la Ruta Asturiana procedente de Sotres.

Con el Camino oficial se convive durante casi dos kilómetros (inevitablemente habrá que utilizar un pequeño trecho la carreterilla de Pendes), exactamente hasta el punto en el que aquél cruza el río Deva para ir a Tama. 

Allende – Cabañes. 2,36 km

El camino cruza la aldea hacia el norte y abandona la pista de las invernales de Pelea para tomar a la izquierda una pista hormigonada que primero sube decididamente y luego discurre a media ladera del barranco del río Rubejo hasta Cabañes. La primera casa que se encuentra al entrar en Cabañes es el albergue de Cabañes , si seguimos por la carretera a un kilómetro se encuentra la Posada de Cabañes (habitaciones con baño privado).

Longitud: 12,62 km (de Cicera a Cabañes por el barranco de Rubejo). 
Desnivel: +726 y -674. 
Trackdescargar

Al lado de la ermita de Santa Eulalia, en el lado oeste de Allende, arranca una senda que discurre por el fondo de la vaguada del río Rubejo o Robejo. Pese a su aspecto antiguo, la ermita es «moderna». Se construyó a mediados del siglo pasado para sustituir a otra en ruinas. A su lado podemos ver un poste con una placa verde y una flecha y también algunas flechas rojas pintadas en árboles y piedras que delatan la calidad de variante del Camino Lebaniego.

Dejando atrás la ermita aparece ante nosotros el Pico Aliago, cerrando el sur la garganta del Rubajo en la cual entraremos en breve. Al llegar a ella, el sendero, bastante ancho hasta el momento, se estrecha extraordinariamente, y en algunos tramos no es más que un hilo marcado entre los muretes de la derecha y la ladera que baja hacia el río.

Caminamos rodeados de una frondosa vegetación que llega a formar túneles. No cabe duda de que es un buen camino para hacer en verano. Después de un rato bajando llegamos al río, más bien un torrente. A los pocos metros de caminar junto al cauce lo cruzamos por un puentecillo y comenzamos a subir, ahora con el río a nuestra derecha. En esta ladera sombría, el musgo cubre las rocas y los troncos de los árboles.

En algunos tramos, la roca madre parece haber sido tallada o, incluso, asemeja un empedrado. Mucho más arriba volvemos a cruzar el río por otro puente de madera. Algunas pequeñas cascadas amenizan la excursión y ofrecen la excusa para parar y dar cuartelillo a las piernas, el corazón y la cámara fotográfica. Entre una vegetación exuberante y el arrullo del río llegamos a una bifurcación donde hay varias señales y un pequeño panel con un mapa que describe una excursión circular.

Si seguimos por el camino principal llegaremos a Cabañes. Si no deseamos pasar por allí continuaremos por la trocha de la izquierda que nos sacará de la canal para llevarnos hasta la Castañera de Pendes o Habario, una amplia zona de pasto con castaños milenarios donde también se enlaza con el camino oficial.

Una vez aquí podemos continuar por el asfalto hasta Pendes —camino oficial— o bajar por una senda que comienza al otro lado de la carretera que ataja tres curvas. Hay que tener cuidado para no seguir hacia el sudeste por una pista que lleva al collado Arenas. Pronto llegaremos de nuevo a la carretera.

ETAPA 4. Cabañes – Monasterio de Santo Toribio

Longitud: 12,62 km. 
Desnivel: +290 y -350 m.
Track Cabañes a Monasterio de Santo Toribio de Liébana

Cabañes – Pendes. 2,8 km

Desde el mismo centro del pueblo torcemos a la izquierda para salir por la estrecha carretera que baja a Pendes donde veremos marcas del sendero de gran recorrido GR-71. Poco antes de llegar a Pendes se pasa por El Habario, un pintoresco grupo de castaños centenarios con unas vistas extraordinarias de Peña Ventosa y de la entrada sur del desfiladero de la Hermida. 

En Pendes, si sobra tiempo o se es un fanático del buen queso, cabe la posibilidad de visitar una quesería que ha alcanzado fama internacional gracias a que la compañía aérea Iberia seleccionó su quesuco de vaca y el ahumado para formar parte de la carta selecta que ofrecía en los vuelos internacionales.

La quesería de Pendes ofrece visitas guiadas por las instalaciones y degustación de sus productos. La elaboración de quesos es una tradición lebaniega que viene de muy lejos. Los quesos de Liébana se citan por primera vez en el año 962. Los quesos se elaboraban en majadas, cabañas y cuevas en los altos de la montaña y se bajaban al mercado de Potes. Con el ingreso en la Unión Europea la elaboración del queso tuvo que adaptarse a las normativas comunitarias.

Pendes – Potes. 6,8 km

Atravesamos Pendes y seguimos descendiendo por un camino que se dirige al fondo del valle y se pone paralelo al río Deva a la altura de la ermita de San Francisco de Trasvega. Entre ermitas y alguna que otra fábrica y después de cruzar la N-621, el camino llega a Tama.

A un kilómetro y medio al norte está el centro de interpretación del Parque Nacional de los Picos de Europa. No es mucha distancia, pero lo malo es que para llegar hasta allí hay que caminar por el borde de la N-621, carretera que no es precisamente tranquila, aunque tiene un generoso arcén.

El mismo borde la carretera se usa para llegar hasta Potes pasando por Ojedo, población literalmente unida a Potes que cuenta con todos los servicios. 

Longitud: 13,10 km. 
Desnivel: +459 m y -510 m.
Track Cabañes a Monasterio de Santo Toribio de Liébana

La última etapa del Camino Lebaniego «oficial» tiene dos tramos de carretera que se pueden evitar. El primero, entre Cabañes y Pendes, no es significativo, pues el tráfico es poco menos que existente, pero el segundo es por el arcén de la N-621 que lleva siempre bastante carga de coches y puede ser peligroso.

El primero se puede esquivar yendo hacia la cabecera del barranco del río Rubejo y subiendo después directamente hasta El Habario. El segundo también es fácil de sortear. En el punto en el que el Camino oficial atraviesa el río Deva para dirigirse a Tama podemos continuar de frente por el camino de Campañana, una pista asfaltada que conduce hasta Potes sin interrupción y con mucha más tranquilidad que por el arcén de la carretera, por lo que no se entiende por qué no se ha señalado por aquí el camino oficial.

El punto en el que se toma está señalado con una rústica flecha roja en el mismo mojón que marca el camino oficial, y en el pretil del propio puente. Después no tiene pérdida. En él veremos señales del GR-71 y de los senderos de pequeño recorrido PR-S3 y S4. Potes b Santo Toribio. 3 km

Potes es el centro geográfico, histórico, turístico y comercial de la comarca de Liébana. Por sí mismo Potes merece un día entero o más, y, si se puede, merece tomarse el lunes libre para visitar el mercado del que hay referencias en documentos medievales.

El casco histórico fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1983. El edificio más notable de la villa es la Torre del Infantado, donde se ubica el Ayuntamiento. Fue construida en el siglo XIV y ha sido testigo de las muchas escaramuzas entre los linajes que compitieron por el control de la comarca. Pero lo que más le gusta recordar a los lebaniegos es que, durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas se rindieron allí a los guerrilleros lebaniegos.

La Torre acoge la exposición Beato de Liébana y sus beatos, considerada la mejor exposición de «beatos» o códices del mundo. Está compuesta por 22 códices y se complementa con un museo en torno a la figura y visión de este abad lebaniego. La villa debe su nombre a los puentes (potes) ya que se localiza en una llanura en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa.

Potes goza de una intensa vida social y cultural y nos atrapará con su animación y actividad comercial, pero aún tenemos tres kilómetros por delante para llegar a nuestro destino; después tendremos tiempo de visitar Potes como se merece y celebrar nuestro esfuerzo.

Por la calle principal atravesamos todo el centro de la villa siguiendo la carretera CA-185 hasta e desvío de la carretera que sube al monasterio. No hay pérdida: los carteles indican la proximidad de Santo Toribio y un peregrino de bronce en mitad de la rotonda da fe de ello. Pero como si la meta se hiciera rogar aún habrá que vencer una última «subidita» por un andadero paralelo a la carretera antes de tocar con los dedos la meta. 

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