Camino Lebaniego en bicicleta

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No hay un itinerario «oficial» del Camino Lebaniego para hacer en bicicleta. La ruta «oficial» tiene muchos tramos que son ciclables, pero sería una heroicidad intentar otros, e ir por las carreteras principales, primero por la N-634 hasta Unquera y luego por la N-621, es poco recomendable pues ambas tienen un tráfico muy intenso.

Os contamos cuáles son la alternativas más tranquilas… tranquilas, que no suaves, aunque con una bicicleta de montaña eléctrica, la cosa se facilita mucho (descargar el track).

El Camino Lebaniego oficial puede servir co­mo referencia para los crucenos sobre ruedas, ya que es parcialmente ciclable. De hecho es cómodo hasta Muñorrodero, pero continuar por la Senda Fluvial no es una opción ya que tiene muchas escaleras y tramos poco o nada aptos para la bicicleta. Así pues, una vez llegados a Hortigal los ciclistas deben continuar hacia Gandarilla, distante unos ocho kilómetros, por la tranquila carretera CA-846. Cabe señalar que esta ruta fue señalizada como Camino Lebaniego en el año 2006 con ocasión de aquel Año Jubilar y que, por lo tanto, encontraremos señales «oficiales» aunque ya un tanto ajadas. 

Carretera o monte

La siguiente localidad de referencia es Bielva, y para llegar a ella desde Garandilla tenemos dos posibilidades. La más fácil y rápida es ir por carretera, primero por la CA-846 y más tarde por la CA-850. Son 7,6 kilómetros con el collado de Bielva —334 metros de altitud— en medio.

La segunda opción es más «natural» y, más apetecible para los usuarios de bicicleta de montaña. Comienza esta a la salida de Gandarilla subiendo a la derecha por la calle que pasa delante del restaurante La Coteruca. La calle se convierte en una pista de buen firme que se va estrechando paulatinamente y entra en una zona de explotación maderera. 

Al llegar al alto de las Rehoyas —fácil de identificar porque es atravesado por varias líneas eléctricas—, tras pasar una portilla la pista desemboca en otra pista más ancha y de buen firme que seguimos hacia el oeste (derecha en el sentido de la marcha). A los pocos metros llegaremos a una bifurcación. Debemos seguir por el ramal izquierdo que discurre junto a uno de los tendidos eléctricos. En la siguiente bifurcación volvemos a tomar el ramal izquierdo, y en la siguiente el derecho por una pista de menor entidad que nos llevará directamente a Bielva que no tardaremos en ver abajo.

Bielva es la capital del municipio de Herrerías; un pueblito encantador que ya aparece mencionado en un documento del Obispado de Burgos datado en el año 974. Bielva ha sido y es también un punto clave en las vías de comunicación entre el interior y la costa y cuenta con todos los servicios que puede necesitar un viajero: farmacia, bar, restaurante y alojamiento.

Cuentan que su nombre procede de la expresión «bien va», porque cuando los viajeros que se dirigían hacia San Vicente de la Barquera preguntaba a los lugareños si iban por buen camino estos respondían: «bien va, bien va».

Merece la pena visitar la iglesia de la Asunción y el monumento a uno de los personajes más famosos de la comarca: Rogelio González, el Zurdo de Bielva, insigne jugador de bolos nacido en La Habana pero que pasó toda su vida aquí.

Muy cerca de la iglesia hay una necrópolis medieval de los siglos IX al XII. También cerca se encuentra la Cueva de El Soplao, ubicada en las antiguas minas de galena y blenda explotadas por la Real Compañía Asturiana de Minas y hoy convertida en uno de los más populares focos turísticos de la región.

Una escalera de récord

Dejamos atrás Bielva  en dirección al Puente del Arrudo (o el Arrudo). Lo más sensato es hacerlo por la carretera pero quizá los coleccionistas de curiosidades prefieran hacerlo atajando por la ermita del Cristo para conocer la escalera de 309 peldaños de piedra donde se batió el récord Guinness de tirarse rodando por la escalera más larga. Fue el 17 de noviembre de 2006, y la frikada fue protagonizada por Joaquín Ortega al bajar 134 escalones rodando. No sabemos si llegó con todos los huesos enteros. Hay que ser un as del trial para bajarlas sin desmontar.

Puente del Arrudo es una mínima aldea nacida al amparo del antiguo puente que cruza el río Nansa y donde se enlaza con el Camino oficial que viene de Cabanzón. Ya no abandonaremos el asfalto de la CA-282 hasta Lafuente. En el largo trayecto pasaremos por Cades, Venta de Fresnedo (donde comienza una zona peligrosa porque la carretera se introduce en un estrecho cañón y se retuerce en curvas ciegas) y Sobrelapeña.

La dura subida de cerca de 250 metros de desnivel entre Lafuente y el collado de la Hoz se puede atacar por el Camino oficial, subiendo hacia el barrio de Burió, pero hay que tener muy presente que tiene una pendiente media del 10 por ciento con rampas terribles. La segunda opción es continuar por la carretera, que tampoco es manca, pues vence el mismo desnivel, pero en cuatro kilómetros, lo que la hace más llevadera.

Medio kilómetro después de pasado el collado de la Hoz, sale a la izquierda una pista que baja directamente a Cicera señalizada con las marcas del Camino lebaniego. El firme es pedregoso pero practicable. Si uno no es muy ducho en negociar descensos de esta naturaleza tiene la carta de bajar por carretera a Piñera y allí seguir por otra pequeña carretera hasta Cicera. 

Lo duro está por llegar

Cicera es un punto clave del Camino Lebaniego para el cruceno ciclista que hasta aquí ha hecho ya alrededor de 35 kilómetros. Queda por delante lo más duro del camino, y es una idea a tener presente quedarse a pernoctar allí y atacar descansados la pista que nos aupará hasta el collado de Arcedón, que con sus 970 metros de altitud es el«techo» del Camino lebaniego.

La pista tiene buen firme y está hormigonada a tramos, pero es de las que ponen el corazón a mil revoluciones: en tres kilómetros supera los 470 metros de desnivel que hay entre Cicera y el collado. La pista tiene tramos muy empinados en los que muchos tendrán que echar pie a tierra y empujar la bici. Es de esos momentos en los que uno piensa que ha echado demasiadas cosas al equipaje. Antes de llegar a la braña hay que desviarse por una rodada que asciende suavemente al collado.

Si uno no desea enfrentarse a este «muro» tiene una opción más larga en kilómetros pero con algo menos desnivel. Ésta comienza en el mismo lugar en el que, después de cruzar el collado de la Hoz, se toma la pista que baja a Cicera. Es otra pista a la izquierda que traza una larga curva por lo alto del valle de Peñarrubia, pasa a los pies  del collado de Carracedo y llega al mismo lugar en el que hay que tomar la rodada del collado de Arcedón. Esta alternativa es casi cuatro kilómetros más larga (7,7 km frente a 4,4) pero el desnivel es menor y la subida es más tendida. Lo malo es que tomar esta ruta implica no pasar por Cicera,  y que ya no encontraremos ningún punto de avituallamiento hasta Lebeña.

En el collado de Arcedón comenzamos el descenso hacia Lebeña. Es muy importante tomar como referencia el tendido eléctrico para descender al principio junto a él por una trocha que  baja en paralelo a unos antiguos postes por terreno cien por cien trialero. Es un tramo de unos 700 metros que pierde 170 metros de altura, lo que da una idea de lo empinado que es. La senda conecta con la larga y también pendiente pista que baja a Lebeña, localidad famosa por su iglesia mozárabe.

Nuevos dilemas

Desde Lebeña bajamos al río Deva por la carretera local. Una vez en la N-621 surge otro dilema: seguir casi tres kilómetros por ella hasta retomar el Camino oficial en Castro y luego continuar hasta Potes por el cómodo camino de Campañana para no ir por el arcén de la carretera nacional; o enfrentarnos a otra dura escalada hasta Cabañes.

Si nos encontramos con fuerzas y moral para hacer frente al reto, giraremos a la derecha por la N-621 y pedalearemos unos doscientos metros atentos a girar con mucho cuidado para entrar en la empinada carretera que sube a Allende. Una vez allí hay que seguir una pista que arranca en la parte alta del pueblo y se dirige hacia el oeste. La pista sube duramente al principio, ganando casi ciento cincuenta metros de desnivel en cuatro cerradas curvas, y luego continúa más suave hasta Cabañes. Es fácil orientarse porque es el itinerario oficial.

En Cabañes tenemos la opción de continuar hacia Pendes por la carretera, siguiendo las señales del Camino, o bajar por la pista que conduce al famoso castañar de Pendes (El Habario). De hecho hay una señal oficial apuntando ambas posibilidades aunque sin explicar nada. La carretera es más rápida y fácil pero evita el Habario, con ejemplares de hasta once metros de diámetro y una vista espectacular de Peña Ventosa que viene ocupando el horizonte desde que asomamos al collado de Arcedón. 

Si hemos optado por la pista del castañar saldremos a la carretera en un área recreativa y la seguiremos hasta Pendes. Después de Pendes, el Camino Lebaniego discurre por una senda difícil para la bicicleta que baja al nivel del río en el lugar en el que permanecen las ruinas de la ermita de San Francisco dejando Castro Cillórigo a nuestra izquierda.

Las señales del Camino oficial nos acompañan hasta el puente sobre el Deva, a la altura de Tama. El Camino oficial cruza el río pero nosotros seguiremos pedaleando por una pista que alterna tierra y asfalto y en la que veremos también flechas rojas, a pesar de que la cartelería que nos indican ir por el arcén de la carretera nacional. La cómoda pista nos deja en Potes. 

Sólo tres kilómetros nos separan del monasterio, pero no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo ya que Santo Toribio se encuentra más de cien metros por encima de la capital lebaniega. Este tramo necesariamente hay que hacerlo por la carretera. Hay un andadero lateral pero es para caminantes.

Ficha técnica

Hay varias alternativas ciclistas y ninguna es fácil. La modesta longitud —no llegan a los 60 kilómetros— puede llevar a engaño, pues los desniveles son importantes. Un ciclista bien entrenado y con espíritu deportivo, puede afrontar el camino en una sola jornada, pero la mayoría de los cicloturistas tendrán que invertir al menos dos días.

Lafuente o Cicera, ambos con albergues, son buenos puntos intermedios. La elección del tiempo y de las opciones dependerá de la habilidad sobre la bicicleta y, sobre todo, la capacidad física.

Las opciones que presentamos aquí son las básicas y se pueden combinar con otras alternativas señaladas en la descripción. A partir de ellas, el cicloperegrino puede diseñar la ruta que más se adapte a sus condiciones y perspectivas.

Opción 1. San Vicente de la Barquera / Cicera / collado Arcedón directo / N-621 / camino Campañana.

Longitud: 53,6 km.
Desnivel: +1905 y -1424 m.
Track: descargar

Opción 2.  San Vicente de la Barquera / Cicera / collado Arcedón por collado de Carracedo / N-621 / camino Campañana.

Longitud: 56,1 km.
Desnivel: +1874 y -1393 m.
Track: descargar

Opción 3. San Vicente de la Barquera / Cicera / collado Arcedón 

Directo / Cabañes ­/ camino Campañana.
Longitud: 57,3 km.
Desnivel: +2354 y 1873 m.
Track: descargar

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