Santa María de Lebeña

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Santa María de Lebeña es un tesoro arquitectónico que cautiva por su historia milenaria, su belleza singular y el paisaje que la rodea. Esta iglesia mozárabe, construida en el siglo IX, es un ejemplo extraordinario de la fusión de estilos arquitectónicos cristianos y musulmanes.

Su ubicación, en el Valle de Liébana, al inicio del Desfiladero de la Hermida, rodeada de montañas, en un lugar que en otras épocas tuvo un acceso complicado, explica el porqué sus creadores escogieron este lugar.

Desde el exterior, Santa María de Lebeña impresiona con su sencillez y elegancia, con una fachada que muestra influencias del arte visigodo y mozárabe.

Al adentrarse en su interior, los visitantes quedan maravillados por la atmósfera de serenidad y espiritualidad que se respira. Los arcos de herradura, los capiteles decorados y los detalles ornamentales evocan un sentido de reverencia y admiración por la habilidad artística de aquellos que la construyeron hace siglos.

Además de su valor histórico y arquitectónico, Santa María de Lebeña es un lugar de gran significado religioso, donde los fieles han acudido durante generaciones para buscar consuelo y reflexión. La iglesia alberga también un retablo románico y varias piezas de arte sacro que añaden riqueza a su patrimonio cultural.

Santa María de Lebeña es una parada imprescindible para quienes realizan el Camino Lebaniego.

Si quieres visitarla, María Luisa —guía oficial de esta iglesia— tiene un encanto especial para explicar la historia y leyenda de este lugar. Su horario es de 10 a 13:30 h. y de 16 a 19h, excepto domingos, que está por la mañana. Los lunes descansa.

El desaparecido tejo milenario de Santa María de Lebeña

El desaparecido Tejo Milenario de Santa María de Lebeña es un símbolo viviente de la conexión entre la naturaleza y la historia de este lugar. Situado junto a esta iglesia mozárabe, este árbol venerable ha sido testigo silencioso de siglos de acontecimientos históricos y cambios culturales.

Se estima que este tejo, conocido como «El Abuelo», tenía alrededor de 1.000 años de antigüedad, lo que lo convertía en uno de los ejemplares más antiguos de Europa. Su presencia frente a la iglesia añadía una dimensión espiritual y simbólica al lugar, como si fuera un guardián de la historia y la tradición.

A lo largo de los siglos, el Tejo Milenario ha sido venerado por diversas culturas y generaciones. Los antiguos pobladores de la región, con sus creencias paganas, consideraban a los tejos como árboles sagrados, asociados con la vida, la muerte y el más allá. Con la llegada del cristianismo, esta veneración se fusionó con las prácticas religiosas, convirtiendo al tejo en un símbolo de la continuidad entre las antiguas y las nuevas creencias.

Hoy en día, el Tejo Milenario de Santa María de Lebeña seguía siendo un destino para peregrinos, turistas y amantes de la naturaleza, que buscan contemplar su majestuosidad y conectar con la historia que encierra. Su longevidad y su papel en la tradición local lo convierten en un punto de referencia único, que enriquece la experiencia de visita a esta joya arquitectónica e histórica de Cantabria.

Desgraciadamente, un rayo terminó en 2007 con el Tejo Milenario. A sus pies hay un esqueje del árbol milenario que con el paso del tiempo acabará -esperamos vuelva a coger la forma y presencia del mítico Tejo-.

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